La tormenta estuvo relacionada con una alteración atmosférica en el Golfo de México que los meteorólogos pronostican que se fortalezca hasta convertirse en huracán hacia el fin de semana. El Centro Nacional de Huracanes prevé que el sistema se convierta en depresión tropical para la mañana del jueves, en tormenta tropical hacia la noche y en huracán para el viernes.

Una vez que se intensifique, el sistema climático podría llevar al ya crecido río Mississippimuy cerca de los máximos niveles de los diques que protegen a Nuevo Orleans, señalaron los meteorólogos.

“Podría haber una cantidad considerable de diques sobrepasados del río Mississippi en la parroquia Plaquemines, tanto en la orilla este como oeste”, dijo el miércoles el gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, en conferencia de prensa.

El condado está justo al sureste de Nueva Orleans e incluye gran parte de los suburbios de la ciudad.

Pero no sólo está en riesgo Nuevo Orleans, dijo Edwards. Soldados de la Guardia Nacional y vehículos para altos niveles de agua se posicionarán en el estado, agregó.

“Toda la costa de Luisiana está en riesgo por esta tormenta y hablamos de hasta 10 a 15 pulgadas (25 a 38 centímetros) de lluvia en un periodo de 24 horas que comenzará el viernes, así que es un corto periodo de tiempo para lluvia tan intensa”, dijo Edwards.

El gobernador John Bel Edwards declaró un estado de emergencia y se desplegarán a tropas de la Guardia Nacional y vehículos anfibios en toda la entidad en anticipación a los próximos aguaceros.

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