El calentamiento global condena la vida como la conocemos a un trágico final desde distintos frentes. De acuerdo con el libro “El Fin de la Naturaleza” de Bill McKibben, uno de los ambientalistas más destacados del mundo, estas son algunas posibilidades para el desenlace de los seres humanos. 

Tsunamis, terremotos y erupciones volcánicas

Esta teoría plantea que el incremento de la masa del agua, ocasionado por el deshielo de los glaciares, pone mayor presión a la corteza terrestre y puede provocarle alteraciones geológicas. Esto intensificaría la actividad volcánica y sísmica del planeta. Existe evidencia científica de que esto ha sucedido en el pasado: hace aproximadamente 8,000 años, al final de la Edad de Hielo una parte de la plataforma continental de Noruega colapsó y provocó olas gigantes que arrasaron con toda señal de vida hasta las costas de Groenlandia. 

La disminución de la fotosíntesis en los océanos podría sofocarnos

Más del 50% del oxígeno de planeta se produce en el mar, gracias al proceso de fotosíntesis del fitoplancton, que es la base de los ecosistemas acuáticos. Según un estudio publicado en 2015 en la revista “Journal of Mathematical Biology”, este proceso puede detenerse con el incremento en la temperatura de los océanos provocando una extinción masiva por sofocamiento. 

Hambruna mundial por falta de alimento

Con la velocidad a la que estamos calentando al mundo, las condiciones climáticas agravan tanto las sequías, como las inundaciones, perjudicando gravemente a la industria agropecuaria. Estos factores podrían provocar que en 2040 comiencen a desaparecer algunos de nuestros alimentos favoritos como el chocolate o el café.

Virus y bacterias letales congeladas pueden “revivir” con el deshielo

El descongelamiento de los glaciares y la nieve en los polos a causa del calentamiento global ha develado varios secretos que permanecían conservados bajo el hielo. En 2014, científicos de un equipo multidisciplinar de la Universidad de Aux Marseille revivieron virus congelados durante 30,000 años, estos no eran dañinos para el ser humano, pero comprueban que enfermedades que podrían creerse desaparecidas o de las que aún no sabemos pueden volver a aparecer y al entrar en contacto con el agua dispersarse rápidamente.

Afectaciones cerebrales por altos niveles de dióxido de carbono en el ambiente

De acuerdo con Bill McKibben, para el 2100 los niveles de dióxido de carbono podrían alcanzar las 1,000 partes por millón, lo que podría disminuir las capacidades cognitivas de los seres humanos hasta en un 21%.

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