El número de incendios en la Amazonía brasileña disminuyó significativamente en septiembre luego de un aumento alarmante en julio y agosto. Sin embargo, los trabajadores ambientales estatales señalaron que la lucha continúa debido a que las autoridades siguen promoviendo el desarrollo económico en zonas naturales protegidas.

Los incendios en la Amazonía se redujeron un 35.5% en septiembre en comparación con agosto, con 19,925 fuegos, de acuerdo con información publicada el martes por el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil.

Datos oficiales que datan de 1998 muestran que, históricamente, septiembre tiende a registrar más incendios que agosto. El fuego generalmente es utilizado para desmontar terrenos por parte de ganaderos y agricultores, así como por madereros y mineros que lo hacen de manera ilegal.

Sin embargo, en julio y agosto algunas partes de la Amazonía se quemaron a un ritmo que no se había visto desde 2010, avivando las inquietudes a nivel internacional sobre el cambio climático.

Los científicos dijeron que la inmensa selva tropical es un bastión contra el calentamiento global, debido a que su abundante vegetación absorbe dióxido de carbón, un gas de efecto invernadero. La humedad que proporcionan sus árboles también afecta los patrones de lluvia y el clima a lo largo y ancho de Sudamérica y más allá.

Una ola de indignación a nivel internacional hizo que el presidente brasileño Jair Bolsonaro prohibiera las quemas de tierras en la Amazonía por 60 días, además de que envió elementos de las fuerzas federales para ayudar a combatir las llamas.

Aumentan hasta un 76% los incendios en otras zonas

Pero la región del Cerrado, una enorme sabana tropical, parece convertirse ahora en el hogar de la mayoría de los incendios, que aumentaron un 76% en septiembre respecto a agosto.

Los trabajadores estatales de algunas agencias ambientales de Brasil dijeron que sienten una presión cada vez más grande por parte de los madereros mineros que realizan actividades ilegales, quienes se han visto impulsados por la agenda a favor del desarrollo de Bolsonaro.

El mandatario ha dicho en varias ocasiones que quiere promover el desarrollo económico en la Amazonía y regularizar la explotación minera a pequeña escala, conocida como garimpo. También ha criticado el trabajo realizado por las agencias ambientales estatales.

“Tengo que cumplir con la ley”, comentó Bolsonaro a una pequeña muchedumbre de mineros ilegales reunidos afuera del Palacio de Planalto en Brasilia, donde se reunió el martes con representantes de garimpos y con su ministro de Minas y Energía.

Bolsonaro mencionó que si puede encontrar un marco legal para ello, podría enviar elementos de las fuerzas del país al estado de Pará para ayudar a los mineros a llevar a cabo sus actividades.

“El interés en la Amazonía no es por los pueblos indígenas o por los árboles, es por los minerales”, dijo Bolsonaro, criticando una vez más a los países que han intervenido en lo que él considera una cuestión nacional.