Miles de personas se congregaron el domingo en Hong Kong coreando palabras de agradecimiento a la policía, en una inusual muestra de apoyo a un cuerpo muy criticado por el movimiento de protesta, mientras en otras partes del territorio los oficiales se enfrentaron con manifestantes.

Las contrastantes manifestaciones y acciones ilegales –como actos de vandalismo cometidos por jóvenes vestidos de negro en centros comerciales– expusieron drásticamente las fuertes diferencias entre los grupos que apoyan al gobierno y los que no en los últimos seis meses de manifestaciones que han sacudido y dividido el territorio semiautónomo chino.

Agentes antidisturbios armados con palos se desplegaron en un centro comercial donde los manifestantes pintaron consignas en el piso y rompieron cristales. Observados por los compradores, los agentes rociaron pimienta e hicieron varios arrestos.

En otros centros comerciales también llegaron jóvenes vestidos de negro gritando consignas.

Los que están a favor

La escena era completamente diferente en un parque frente al mar donde la gente hizo el símbolo del corazón con las manos en señal de apoyo a la fuerza policial de 30,000 elementos y algunos los llamaron héroes por su labor durante las manifestaciones.

La muestra hizo eco de la opinión del gobierno de Hong Kong de que los manifestantes se han vuelto inaceptablemente violentos. Los participantes de este acto describieron a los opositores al gobierno como terroristas, y a los policías como héroes, incluso una mujer gritó que se veían guapos en uniforme.

En una protesta antigubernamental que se realizaba simultáneamente a solo unos cientos de metros de distancia, los participantes gritaron que el movimiento de protesta no cedería mientras el gobierno de Hong Kong continúe resistiendo los llamados a elecciones plenas y otras demandas.

Convocada por trabajadores sociales, la protesta atrajo a cientos de personas, notablemente menos que la manifestación a favor de los policías que atrajo a miles.

La líder de Hong Kong, Carrie Lam, está en Beijing este fin de semana para discutir los próximos pasos con sus jefes en el Partido Comunista. Los manifestantes descartan que esas reuniones generen concesiones y consideran a Lam irrelevante.

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