“Los toros no pueden engendrar en Inverell. Se están volviendo estériles debido a que sus testículos están sobrecalentados. Las yeguas no pueden preñarse, y debido al calor, los lechones y los terneros están abortando”, escribió la veterinaria Gundi Rhoades sobre la vida en Inverell, Australia, que sufre las consecuencias del clima extremo.

En un artículo de opinión del Sydney Morning Herald, Rhoades detalló la trágica nueva realidad que los campesinos y ganaderos sufren en Inverell, ubicado en el noroeste de Nueva Gales del Sur, cerca de la frontera con Queensland.

Rhoades, miembro del grupo Veterinarians for Climate Action, culpa al cambio climático por los eventos climáticos extremos en la región, tales como sequías, lluvias torrenciales que destruyen los campos de cultivo, olas de calor e incendios forestales.

“Por 22 años, he sido la veterinaria en este una vez próspero pueblo en el norte de Nueva Gales del Sur, que, mientras el cambio climático continúa provocando calor extremo, sequía e incendios, se ha convertido en un infierno en la Tierra”, expresó Rhoades.

El clima extremo en Ivernell, atribuido al cambio climático por Rhoades, está provocando efectos devastadores en la zona.

Estos efectos del clima están afectando gravemente la economía de los campesinos y ganaderos, así como el de ella, pues ya no hay ganado debido a que se están volviendo estériles por el calor que está arriba de los 40°C, así como que las yeguas no se pueden preñar.

“Todo el pueblo está devastado. Mi negocio se vio reducido a la mitad. Sin caballos para engendrar, sin ganado para revisar y cuidar, ¿qué voy hacer?”, expresa en un claro tono de desesperación.

Además de ella, los ganaderos también se han visto en desesperación, pues con ganado estéril, las cabezas de ganado se han abaratado hasta 70 dólares, cuando antes valían cientos, expone Rhoades.

Rhoades detalla que no sólo el ganado y los campos de cultivo son afectados por este clima extremo, sino también la fauna silvestre, como koalas, canguros, cacatúas, zarigüeya, petauro del azúcar, entre otros.

Como veterinaria, la mujer de 53 años dice que recibe diariamente animales como éstos, pero el que más los que más la afectan son los koalas.

“Ver a éstos preciosos e icónicos animales morir de sed es demasiado tener que soportarlo”, dijo.

Otras regiones de Australia también se han visto en condiciones devastadoras para la flora y fauna silvestre, donde la devastación ha cubierto el cielo de humo.

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