La mayoría de los ejecutivos tienen como dogma armar un equipo mediante el draft. El fichar con bombos y platillos a un agente libre en marzo suele acaparar titulares.

En cuanto a lo que transformó a los 49ers de San Francisco en un equipo del Super Bowl, el entrenador Kyle Shanahan y el gerente general John Lynch recurrieron a un plan que no es muy común en la NFL, al concretar una serie de canjes para añadir varios titulares clave.

“John y su personal fueron increíbles”, dijo Shanahan. “Cuando llegamos, sabíamos que teníamos que buscar gente. Teníamos a varios desde el comienzo que han rendido muy bien”, pero también sabíamos que teníamos trabajo duro por delante. John y su personal nos trajeron a mucha gente y ha sido estupendo porque todos, hasta los principales que todo el mundo conoce, han marcado diferencia”.

El principal de ellos, desde luego, llegó a mediados de la campaña de 2017, cuando el equipo había sufrido la octava derrota de un inicio 0-9. Fue el momento en el que el entrenador de Nueva Inglaterra Bill Belichick ofreció al quarterback Jimmy Garoppolo por una selección de segunda ronda del draft.

Los Niners no dejaron pasar la oportunidad y adquirieron la pieza más importante de su proceso de reconstrucción. Pero ese no fue el único canje relevante.

Justo antes del comienzo de esa campaña, San Francisco cedió una selección de quinta ronda a Detroit por Laken Tomlinson, un guard tomado en la primera ronda de que de inmediato se convirtió en una ficha esencial en el bloque defensivo desde entonces.

Otro par de canjes de impacto se cerraron en marzo al traspasar una selección de segunda ronda de 2020 a Kansas City por el defensive end Dee Ford.

Ford acabó asociándose con el novato Nick Bosa para conformar una formidable dupla que ha transformado a una defensiva. Antes, faltaban jugadores dinámicos, ahora, la defensa luce como uno de los grupos más temidos de la liga.

“Su reacción es única”, comentó el defensive tackle DeForest Buckner sobre Ford. “Su primer paso es probablemente el mejor que he visto. Lo hace como un velocista de atletismo. Escuchas el pistolazo y sale volando. Es impresionante verlo”.

Y la última pieza que faltaba llegó durante la temporada cuando San Francisco se desprendió de selecciones de tercera y cuarta ronda, cedidas a Denver, por el receptor Emmanuel Sanders y una selección de quinta ronda.

Al fin los 49ers tenían al receptor de jerarquía que les hacía falta, permitiendo a la ofensiva incrementar su producción en la segunda mitad de la temporada cuando la defensa estaba mermada por lesiones.

“Nos dio un gran empuje cuando lo necesitábamos”, dijo Shanahan. “Emmanuel llegó y facilitó que nuestros receptores crecieran. No sabían cuan listos estaban todos ellos y Emmanuel llegó y les quitó la presión de inmediato”.

Quizá la segunda adición más importante, por detrás del canje por Garoppolo, se propició con la ruptura del ligamento cruzado anterior en la rodilla que puso fin a la temporada del quarterback en 2018. Acabaron con una marca de 4-12 y los Niners quedaron con la segunda selección del draft y tomaron a Bosa.

“Las cosas acabaron saliendo bien”, afirmó Garappolo. “Siempre me decía que fue una bendición, romperse el ligamento y todo eso, y acabamos con Bosa. No fue un mal negocio. Las cosas terminan dándose a tu favor. Ha sido una locura. Hay que saber aceptar las adversidades”.

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