Mientras algunos Gobiernos de los 175 países o regiones del mundo afectadas por el nuevo coronavirus COVID-19 suspenden labores no esenciales, ordenan cuarentenas obligatorias a sus habitantes, promueven el distanciamento social, personas que deben continuar su trabajo para mantener con vida a la población del mundo están en constante riesgo de contraer el nuevo coronavirus, el cual ha provocado la muerte de 23,639 personas a nivel mundial y ha llevado el número de casos confirmados a más de 523,163 hasta este jueves 26 de marzo, según el conteo de la Universidad Johns Hopkins.

Dentro de los trabajos esenciales están la producción de energía y su distribución, como las gasolineras; los hospitales, clínicas, consultorios y todos los trabajos que tienen que ver con la medicina y la investigación biológica; y también los negocios como supermercados para la venta de alimentos. Detrás de éstos vienen los trabajadores del campo, que continúan laborando para que todas las personas puedan tener alimento.

En las redes sociales se ha celebrado el trabajo realizado por el personal médico que ha estado en los hospitales en jornadas extraordinarias; han recibido aplausos en línea y el reconocimiento por medio de plataformas digitales. Los campesinos aún no han tenido ese reconocimiento, el cual muy rara vez se reconoce.

En este caso, hablamos de los campesinos migrantes que trabajan en estos momentos en Estados Unidos, país que ocupa el tercer lugar del mundo con más casos confirmados (más de 80,000) y en el quinto lugar con más muertes (1,136).

De acuerdo con un artículo publicado en NPR, cientos de miles de campesinos fueron a trabajar a Estados Unidos para asegurar la producción de alimentos en el país durante la pandemia del COVID-19.

El periodista Dan Charles, de NPR, informó que miles de jóvenes, la mayoría mexicanos, se reunieron a mediados de marzo en Monterrey, Nuevo León, para solicitar visas H-2A para solicitar un trabajo temporal como agricultores en Estados Unidos.

“Hablé con personas que iban para Carolina del Norte, Kentucky, Míchigan, Mississippi. Iban para todas las partes del país para proveer un tabajo realmente importante que es la médula de nuestra economía: la industria de agricultura”, dijo Justin Flores, el vicepresidente del Comité Organizativo del Trabajo de Agricultura de AFL-CIO, según recogió NPR.

Por el coronavirus, la embjada de Estados Unidos en la Ciudad de México anunció que había suspendido las visas H-2A.

El año pasado entraron a Estados Unidos por medio de esta visa alrededor de 250,000 trabajadores de agricultura, quienes están trabajando en estos momentos de crisis para producir los alimentos para el país norteamericano bajo el riesgo de contraer la enfermedad que, en casos severos puede causar la muerte o, en el mejor de los casos, ser hospitalizado recibir el tratamiento de oxigenoterapia para suplir el trabajo de los pulmones por medio de ventiladores, los cuales están en escasez.

Pese a que el Gobierno de Trump ha promovido una agenda antiinmigratoria, los inmigrantes que han logrado cruzar al país para encontrar trabajo son quienes mantienen a una nación que está en estos momentos en sus casas como medida preventiva para la propagación del virus.

La suspensión de labores no esenciales sólo incluye a restaurantes, pero no a la producción agrícola. Los productores de comida como los agricultores tienen abiertos sus negocios para asegurar a la población su alimento diario.

Así como los médicos, los agricultores de mayoría mexicana también están sacrificando su salud para mantener la cadena de producción alimentaria en Estados Unidos.

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