El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ha advertido que la pandemia de COVID-19  ha interrumpido gravemente el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y ha obstaculizado la capacidad de las autoridades para responder a la violencia de género.

La directora del Fondo, Natalia Kanem, ha declarado que las personas más afectadas son: “Las embarazadas, que necesitan atención prenatal, pero no saben si es seguro ir a la clínica; las mujeres en relaciones abusivas atrapadas en casa en el futuro previsible y temiendo por su seguridad. Las decenas de millones de personas en los campos de refugiados, que están contando los días para que llegue el coronavirus, y para quienes el distanciamiento social simplemente no es una opción. Las personas mayores, muchas de las cuales están atrapadas de forma aislada, carecen de interacción social y son particularmente vulnerables a enfermarse gravemente por el virus”.

La violencia doméstica durante la cuarentena

Una de las principales medidas que se han implementado durante la crisis del COVID-19 es el aislamiento. Para muchas mujeres y niños el hogar puede ser un lugar de miedo y abuso, por lo que durante esta época es posible que se  intensifique el riesgo de violencia doméstica y feminicidios.

[Entérate: Violentómetro: herramienta de prevención contra la violencia de género]

La vocera de la ONU especializada en violencia de género, Dubravka Simonovic, ha expresado que todos los Estados deben hacer esfuerzos significativos para abordar la amenaza del COVID-19, sin dejar atrás a las mujeres y los niños víctimas de violencia doméstica.

Declaró que: “El riesgo (de experimentar violencia se agrava en un momento en que no hay o hay menos refugios y servicios de ayuda disponibles para las víctimas; cuando es difícil acceder a aquellos que aún están abiertos; y cuando hay menos apoyo de la comunidad; menos intervenciones policiales y menos acceso a la justicia ya que muchos tribunales están cerrados”.

Y agregó que: “Las restricciones de movimiento, las restricciones financieras y la incertidumbre generalizada envalentonan a los perpetradores y les proporcionan poder y controles adicionales”.

Trabajo doméstico

La cuarentena también puede significar un aumento en la carga de trabajo doméstico y del cuidado de niños, adultos mayores y familiares enfermos, para las mujeres, que en algunos casos además de realizar estás labores tienen que cumplir con sus labores profesionales desde el hogar.

[Entérate: En cuarentena las mujeres no deben ser las únicas que cuiden del hogar]

La experta de la ONU pidió a los Gobiernos que no pongan la protección de las víctimas en espera y les instó a continuar combatiendo la violencia doméstica en los tiempos del COVID-19. 

Simonovic expresó preocupaciones particulares sobre las mujeres con mayor riesgo de violencia doméstica, como las mujeres con discapacidad, las mujeres migrantes indocumentadas y las víctimas de la trata.

Las medidas para proteger a las víctimas deben permanecer disponibles o ser adoptadas durante la crisis. Eso incluye garantizar el acceso a la protección restringiendo las órdenes y manteniendo refugios seguros y líneas de ayuda para las víctimas. La policía debería aumentar sus esfuerzos para una acción rápida.

“Como hacer llamadas telefónicas puede ser peligroso en un contexto de confinamiento en el hogar, las líneas de ayuda pueden facilitar el acceso al proporcionar chats en línea y servicios de mensajes de texto para las víctimas. Los Estados también deben encontrar soluciones nuevas y creativas para apoyarlos“, dijo la experta.

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