Como medida ante la creciente pandemia del nuevo coronavirus COVID-19, Carlos Alberto Carranza Peña, de 26 años, decidió regresar de la Ciudad de México para estar con su familia en su estado de nacimeinto, Tabasco, ya que teme por su salud debido a que padece de problemas en los bronquios.

Según contó Carranza Peña a Animal Político, vive en la CDMX solo con su gato de cuatro años llamado Aerys, a quien adoptó y ahora lo considera parte de su familia, por lo que lo llevó con él en su viaje a Paraíso, ubicado en la costa noroeste del estado sureño.

Carranza Peña decidió viajar por Interjet, en la que documentó a Aerys y verificó que estuviera bien en su transportadora, así como que estuviera supervisado por el personal de la aerolínea.

Sin embargo, antes de que incluso abordara el avión, la aerolínea lo voceó para notificarle que Aerys había escapado.

“Primero me dijeron que se había caído la caja y que Aerys había salido corriendo y qye ya se habían activado los protocolos de emergencia para buscarlo junto con el departamento de flora y fauna, y que eso nunca les había pasado”, contó Albertó a Animal Político.

Pese a que se quería quedar a esperar a que encontrarán a Aerys, Carranza Peña tuvo que subirse al vuelo porque ya no había vuelos disponibles hasta mayo.

Cuando llegó al aeropuetto de Villahermosa, capital de Tabasco, personal de Interjet le informó que su gato aún no había sido enconttrado. En cambio, le dieron números para comunicar su problema, donde se tardaron en contestar hasta que finalmente le contestó el gerente del servicio al cliente, quien le dijo que seguirían buscándolo.

Mas tarde, Alberto recibió la llamada fatídica de que Aerys había muerto al caerse de las bandas dentro del escáner de rayos X. Alberto pidió una evidencia de que en realidad había muerto, pero le dijeron que no podían entregar el cuerpo.

Alberto les pidió entonces una foto, pero sólo le mandaron una foto de la transportadora. Interjet le dijo que haría un oficio para solicitar el permiso para mandarles las fotos.

“No tengo ninguna prueba de que él esté muerto, ellos no me la dan y tampoco quieren seguir buscando”, dijo Alberto.

La aerolínea le ofrece dinero o viaje como indemnización. Alberto dijo que no le dijeron el monto.

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