La palabra “micromachismo” se ha vuelto popular recientemente. Se utiliza para designar aquellas acciones sexistas consideradas como sutiles, que ayudan a perpetuar roles de género.

El problema de este término es que se piensa que por ser micro se trata de conductas pequeñas o poco importantes, cuando en realidad no lo son; puesto que lo dañino no radica en la magnitud, sino su cotidianidad y su persistencia.

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A diferencia de otros actos de violencia contra las mujeres, estas acciones han sido normalizadas y naturalizadas al grado que nos las vemos, incluso son justificadas y legitimadas por la sociedad, como por ejemplo los chistes sexistas, o la división no equitativa de las labores domésticas.

A pesar de que estas actitudes podrían parecer inofensivas, forman parte de un sistema que avala otras formas de violencia más evidentes, como el feminicidio y el abuso sexual. Por ello resulta sumamente importante hacer el esfuerzo por detectarlos y frenarlos.

Bromas

Las bromas sexistas son una de las formas de violencia más normalizadas, puesto que al plantearse como simples bromas suelen ser toleradas más fácilmente.

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Premiar a los hombres por las labores domésticas

Puede que alguna vez hayas escuchado frases como “Qué suerte, tu marido te ayuda en casa”. Si convives con un hombre, como otro habitante de la casa, él es igualmente responsable de las tareas domésticas que tú.

La división de tareas debe ser equitativa, al menos que se haya pactado lo contrario, por lo que no se debe percibir la colaboración masculina como ayuda.

De las misma manera se suele dar reconocimiento extra a aquellos hombres que realizan actividades relacionadas con la crianza, mientras que para las mujeres, parece ser algo natural e incluso obligatorio.

El hombre siempre paga la cuenta

Cuando se pide la cuenta en un restaurante, o en otros establecimientos, es común que se asuma que quien paga la cuenta es el hombre, lo cual no siempre es cierto.

La mujer invisible

El lugares estereotípicamente masculinos, como talleres mecánicos, las mujeres se hacen invisibles debido a que el personal se dirige al hombre, incluso cuando la mujer es la dueña del vehículo.

Un hombre y una mujer no pueden ser amigos

Es necesario empezar a a dejar de sexualizar y romantizar constantemente la relación entre hombres y mujeres.

La amistad entre hombres y mujeres sí es posible .

La “friend zone”

La llamada “friend zone” es uno de los ejemplos de machismos de la vida cotidiana más sutiles.

El término se utiliza cuando una mujer rechaza a un hombre porque no quiere tener una relación romántica con él, el peligro de este término es que pretende avergonzar a las mujeres por ejercer su derecho a decir no.

Al decir que están en la “friend zone” los hombres asumen que, de entrada, las mujeres les deben algo.

Estereotipos en la vestimenta

La vestimenta es uno de los mecanismos más poderosos, a través de los cuales se refuerzan los estereotipos de género; por ejemplo, el rosa para las niñas y el azul para los niños.

Es común encontrar camisetas para niñas con mensajes como “princesa” o “bonita”, mientras que las de lo niños dicen “héroe”, “campeón”, “aventuras” o “valiente”.

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