Mujeres inmigrantes detenidas en la prisión de Jena, Louisina, pidieron a las autoridades que las liberen debido a temores de la propagación de la COVID-19.

“Danos una oportunidad para estar con nuestras familias. Somos madres. No nos dejen morir así, como si fuéramos animales. Somos seres humanos”, dijo a CBS Ana, una inmigrante proveniente de República Dominicana detenida.

Las mujeres, que provienen de todos los rincones de Latinoamérica, son solicitantes de asilo, otras son residentes permanentes que fueron arrestadas por agentes inmigratorios después de servir tiempo en prisión. Algunas son madres y hasta abuelas.

Dentro de la prisión de LaSalle en Jena, las detenidas están aterradas frente a la situación de crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19 que ha infectado a más de 300,000 personas y ha provocado la muerte casi 10,000 personas sólo en Estados Unidos, según cifras de la Universidad Johns Hopkins.

La semana pasada, guardias de la prisión en Jena agredieron a mujeres que intentaron escapar de un área de alojamiento durante un informe sobre la pandemia. Los guardias utilizaron gas pimienta para detener las protestas de los detenidos, quienes se manifestaron en contra de las pocas medidas sanitarias en el centro de detención para evitar el contagio.

Solamente en Louisiana ya se han registrado más de 13,000 casos de COVID-19 y 477 muertes.

Arlet Victoria Remón Pérez, de 23 años, dijo en llamada a CBS que ha estado bajo custodia de ICE desde abril del 2019, pero nunca ha tenido tanto miedo por ahora, pues señala que muchos de las detenidas son susceptibles de contraerlo.

Remón también teme por la propagación del virus una vez una persona lo haya contraído.

“Una vez que una persona esté infectada, todas nos vamos a enfermar”, agregó.

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