El director de una agencia gubernamental que combate la pandemia del coronavirus afirmó el miércoles que fue despedido por oponerse a los intentos de promover un fármaco contra la malaria que el presidente Donald Trump promociona como un remedio contra el COVID-19 sin evidencia alguna.

Rick Bright, exdirector de la Autoridad de Desarrollo e Investigación Biomédica Avanzada (BARDA por sus iniciales en inglés), señaló en un comunicado que fue retirado sumariamente de su puesto el martes y reasignado a un cargo menor. Sus abogadas, Debra Katz y Lisa Banks, dijeron que fue una “simple y llana represalia”.

La controversia ha girado en torno al fármaco contra la malaria hidroxicloroquina desde que Trump comenzó a promoverlo desde el estrado de la sala de prensa de la Casa Blanca.

La BARDA es una unidad del Departamento de Salud y Servicios Humanos que fue conformada para combatir amenazas de bioterrorismo y enfermedades infecciosas. Recientemente ha intentado emprender labores para la creación de una vacuna contra el coronavirus.

“Estoy alzando la voz porque para combatir este virus mortal, la ciencia — y no la política ni el nepotismo — deben encabezar la lucha”, dijo Bright en un comunicado difundido por sus abogadas.

“En específico, y en contra de directrices engañosas, limité el uso extendido de cloroquina e hidroxicloroquina, que el gobierno promueve como un remedio universal, pero que claramente carece de méritos científicos”, declaró Bright, quien cuenta con un doctorado en inmunología.

“También me resistí a los intentos de financiar fármacos potencialmente peligrosos que son promovidos por aquellos con conexiones políticas”, añadió.

Cuestionado sobre Bright durante su rueda de prensa del miércoles, Trump dijo: “Nunca he escuchado de él”.

“El tipo dice que fue despedido”, comentó Trump. “Tal vez lo fue. Tal vez no. No sé quien es”.

Bright y sus abogadas solicitan investigaciones de la inspección general del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus iniciales en inglés) y de la Oficina del Fiscal Especial, una agencia independiente entre cuyas funciones está la protección de denunciantes gubernamentales.

“Aunque estoy preparado para evaluar todas las opciones y pensar ‘fuera de lo convencional’ en busca de tratamientos eficientes, con todo derecho resistí intentos de proveer al pueblo estadounidense un fármaco cuya efectividad no está demostrada”, escribió Bright.

También hizo referencia a “enfrentamientos con líderes políticos del HHS” en torno a sus propias gestiones para “invertir primero en vacunas y suministros cruciales para salvar las vidas de estadounidenses”. Una de las mayores críticas a la respuesta del gobierno de Trump a la pandemia es lo poco que se hizo durante el mes de febrero para abastecerse de equipamiento necesario.

“La ciencia, al servicio de la salud y la seguridad del pueblo estadounidense, siempre debe superar a la política”, escribió Bright.

El HHS no respondió de momento a las acusaciones de Bright. La inspección general de la agencia no respondió a su solicitud de una investigación. Pero en el Capitolio, algunos legisladores demócratas respaldaron el llamado a una pesquisa.

“El presidente Trump no es doctor, científico ni profesional médico”, dijo la representante Rosa DeLauro, quien encabeza el panel de la cámara baja que supervisa las finanzas del HHS. “La noción de que él y sus designados políticos estén tomando decisiones de personal basándose en lo efectivo que el presidente cree que son fármacos como la cloroquina y la hidroxicloroquina será… es completamente inaceptable”.

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