Hasta ahora, más de 220 celebraciones del Orgullo programadas en todo el mundo se han visto obligadas a cancelar o posponer debido a la pandemia de coronavirus y seguirán realizándose más anuncios similares en los próximos días.

Si bien se espera que los mandatos contra las reuniones se levanten en los próximos meses en muchos países, es lógico que las reuniones de mucha gente sean una de las últimas cosas a las que podamos volver. Puede que tenga sentido limitar las reuniones en una etapa inicial a un número restringido de personas: quizás 25 al principio, 50 después de unas semanas y así sucesivamente.

Las reuniones del Orgullo de este año enfrentan muchas adversidades

Más allá de lo que el gobierno establezca, la gente va a estar renuente a unirse a reuniones públicas masivas como la del Orgullo por mucho tiempo.

Además, hay que recordar que la comunidad LGBTTI + quedó muy afectada por la experiencia de la Fiesta Blanca de Miami el 12 de marzo pasado. En dicha fiesta, la National LGBTQ Task Force tomó la decisión cuestionable de dar luz verde a su recaudación de fondos anual en South Beach, Miami. Dos asistentes a esa fiesta ya han muerto como resultado.

De igual manera, el mundo no estará de humor para celebrar en junio, ya que la gente lamenta pérdidas gigantescas y tiene que lidiar con el impacto sin precedentes de la crisis.

Las celebraciones del Orgullo podrían percibirse como sordas o en segundo plano, ya que cientos de millones lloran sus pérdidas y luchan por sobrevivir.

Pero hay que recordar que el origen del Orgullo es la adversidad y siempre se ha planteado desde la lucha

Pero el Orgullo no es para nada ajeno a las crisis y no se trata sólo de celebrar. Hay que recordar que el movimiento del Orgullo surgió después de los disturbios de Stonewall en 1969 y que fue, ante todo, político.

En el mismo sentido, en las décadas de los noventas y dos miles, el Orgullo estuvo dominado por activismo contra el VIH/SIDA. El movimiento presionó a los responsables políticos y a la industria para que invirtieran en el desarrollo de y el acceso a nuevos medicamentos. Asistir al Orgullo en ese entonces se trataba de hacer una declaración política y encarar una lucha.

Las adversidades de este año podrían reafirmar el sentido de activismo del Orgullo

Así, el Orgullo este año podría ser una oportunidad para volver al activismo, al reiterar las necesidades específicas de la comunidad LGBTTTI + durante esta pandemia y reafirmar la demanda de una representación justa.

Como destaca OutLeadership en varias publicaciones, la pandemia por COVID-19 ha magnificado la vulnerabilidad económica, la discriminación y la violencia que enfrentan las personas LGBTTTI + a nivel mundial, así como la diferencia abismal en la representación de la comunidad en los órganos de toma de decisiones.

OutLeadership expresa pues que ha llegado el momento de poner fin al apartheid contra las personas LGBTTTI + a nivel mundial.

OutLeadership cree que, si la pandemia es una oportunidad para reinventar nuestros sistemas sociales y económicos, entonces hay que asegurarse de que estos sistemas finalmente le den a las personas LGBTTTI + su lugar justo en el mundo al que pertenecen.

El medio también expresa que, más que nunca, la comunidad LGBTTTI + necesita unirse y reafirmar el orgullo de su identidad. OutLeadership cree que la resistencia y determinación de la comunidad pueden ser también una inspiración para el mundo.

OutLeadership predice que, en 2020, el Orgullo será fuerte, virtual y eminentemente político. OutLeadership expresa que planea liderar el camino.

Podría interesarte:

Guía rápida para comprender el Día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia

2019 uno de los años más violentos para la comunidad LGBT de México

- Advertisement -