Los únicos dos hospitales en el condado rural imperial del Sur de California fueron obligados a cerrar sus puertas a nuevos pacientes de coronavirus el martes después de admitir casos que se creen fueron contagiados por el virus en la ciudad fronteriza mexicana de Mexicali, según las autoridades.

Los pacientes eran ciudadanos estadounidenses que se creen viven en Mexicali, capital del estado mexicano de Baja California, y habían sido rechazados de hospitales abrumados ahí, dijo el Dr. Adolphe Edward, jefe ejecutivo del centro médico El Centro Regional.

Edward dijo que su hospital de 161 camas en El Centro, la principal ciudad en el Imperial County, ubicado a unas 100 milas al este de San Diego, aceptó a 65 pacientes de COVID-19 el lunes por la noche, mientras que el Pilgrims Memorial Hospital, que cuenta con 106 camas, admitió a 28.

“Nuestras cifras incrementaron demasiado anoche”, dijo Edward en la página de Facebook de su hospital.

Edward dijo que a las salas de emergencias de ambos hospitales se les impuso una orden de “desviar”, las cuales requerían que todos los casos de COVID-19 fueran redireccionados a otras instalaciones médicas de la región.

Ambas salas de emergencias permanecerán abiertas a nuevos casos que no sean de COVID-19. y la mayoría de pacientes con coronavirus que ya fueron admitidos también permanecerían, dijo Edwards.

Una portavoz del Pilgrims Memorial, Karina López, confirmó lo que Edward dijo de sus instalaciones, y agregó que aún ninguna persona había sido rechazada del hospital de Brawley.

No hubo ninguna información disponible inmeadiatamente sobre las circunstancias detrás del flujo repentino de los pacientes en el Imperial County, una zona desértica con granjas de irrigación.

Alrededor del 80% de los residentes en Imperial Valley, que se extiende en ambos lados de la frontera Estados Unidos-México, son hispanos, y muchos considerados binacionales. Un estimado de 265,000 ciudadanos estadounidenses e individuos con “green cards” (o tarjetas de residencia permanente) viven en Baja, de acuerdo con funcionarios del consulado de Estados Unidos en Tijuana. Muchos son jubilados.

Funcionarios de Estados Unidos expresaron preocupación de que el brote de coronavirus en México podría mandar una ola de ciudadanos con doble nacionalidad a la frontera con los Estados Unidos, lo que pondría una presión extra a los hospitales estadounidenses.

“Nuestras cifras incrementaron demasiado anoche”, dijo Edward en la página de Facebook de su hospital.

Edward dijo que a las salas de emergencias de ambos hospitales se les impuso una orden de “desviar”, las cuales requerían que todos los casos de COVID-19 fueran redireccionados a otras instalaciones médicas de la región.

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