Un ciclista pasa frente a negocios cerrados durante el brote de coronavirus en Atlantic City, Nueva Jersey, el martes 28 de abril de 2020. Una fuerte preocupación sobre una segunda ola de infecciones con coronavirus está reforzando la amplia oposición entre los estadounidenses a la reapertura de lugares públicos, revela un nuevo sondeo, en momentos en que varios líderes estatales aceleran gestiones para regresar a la normalidad. Imagen: AP

Una fuerte preocupación sobre una segunda ola de infecciones con coronavirus está reforzando la oposición de los estadounidenses a la reapertura de lugares públicos, revela un nuevo sondeo, aun cuando varios líderes estatales aceleran gestiones para regresar a la normalidad.

Pero el respaldo a las restricciones impuestas para controlar la diseminación del virus ya no es abrumador. Ha sido erosionado en el último mes por una creciente brecha partidista: los demócratas se muestran más cautelosos mientras que los republicanos están menos ansiosos, de acuerdo con el sondeo de The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research.

El sondeo revela que 83% de los estadounidenses están al menos un poco preocupados por la posibilidad de que levantar las restricciones en su área lleve a más infecciones, y 54% dice que estaba muy o extremamente preocupado de que tales medidas lleven a un alza en los casos.

“Me gustaría arreglarme el pelo y las uñas. Es uno de esos pequeños placeres que uno da por sentados”, dijo Kathy Bishop, una residente de Ohio de 59 años que batalló con neumonía hace dos años. “Pero voy a aguantarme. No vale la pena el riesgo”.

Unos 8 de cada 10 estadounidenses dicen que es esencial para una reapertura que las personas se pongan en cuarentena voluntaria si resultan expuestas al virus. Seis de cada 10 dicen además que la realización extensa de pruebas de diagnóstico es esencial para restablecer las actividades públicas, además de requerir que las personas se mantengan a dos metros (6 pies) de distancia y lleven mascarillas cuando estén cerca de otros fuera de sus casas.

Casi igualmente revelador es que casi la mitad de los encuestados dijeron que es crucial que haya una vacuna antes de que se reanude la vida pública. Otra tercera parte dijo que es importante, aunque no esencial.

El nuevo sondeo AP-NORC fue realizado el fin de semana, antes de que se conociese la noticia de resultados positivos de pruebas clínicas de una vacuna. Encontró que aproximadamente 6 de cada 10 estadounidenses están a favor de que se requiera que las personas permanezcan en sus casas excepto para salidas esenciales. Una tercera parte del país respalda fuertemente ese enfoque.

Pero el apoyo a esas medidas para contener la pandemia ha bajado un poco en el último mes — 80% estuvieron en favor de las órdenes de quedarse en casa en abril. El sondeo revela además que 69% están en favor de restringir las reuniones a 10 personas o menos, comparado con 82% en abril.

Esas declinaciones se deben mayormente a cambios de actitud entre los republicanos, en momentos en que el presidente Donald Trump y gobernadores republicanos presionan para una pronta reapertura de negocios.

Apenas 45% de los republicanos dicen ahora que apoyan las órdenes de quedarse en casa, mientras que un porcentaje similar se opone. Hace un mes, 70% de los republicanos respaldaban esas órdenes. Entre los demócratas, el respaldo es de 78%, comparado con 91% en abril.

Solamente una tercera parte de los republicanos dicen estar muy o extremamente preocupados sobre la posibilidad de infecciones adicionales si se levantan las restricciones, comparada con tres cuartas partes de los demócratas.

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