El presidente Donald Trump en la Casa Blanca en Washington el 23 de junio del 2020. Imagen, AP.

El presidente Donald Trump se dirige el martes a Arizona para otro acto de campaña, pocos días después de sostener uno en Tulsa, Oklahoma, en el que miles de asientos estaban vacíos en medio de la pandemia de coronavirus, una crisis económica sin precedente y una ola de protestas contra la injusticia racial.

La concentración en Tulsa supuestamente debía marcar el renacimiento de la nación y la renovada fuerza política del mandatario, pero fueron evidentes los miles de asientos vacíos en medio de dudas sobre el liderazgo del mandatario y el rumbo de su campaña. La escasa concurrencia ha puesto de relieve su viaje a Arizona, que no sólo es uno de los estados clave para las elecciones de noviembre, sino que es uno de los mayores focos de contagio del coronavirus en Estados Unidos.

“En realidad tuvimos un gran público, a pesar de las advertencias y todas las demás cosas que los otros canales de televisión estaban tratando de hacer”, declaró Trump el martes cuando salía de la Casa Blanca para ir a Arizona. Según él, la pobre concurrencia se debió a las informaciones sobre protestas y a “gente mala”.

Trump visitará primero Yuma para conmemorar la construcción de 322 kilómetros (200 millas) del muro en la frontera con México, un proyecto que él ha prometido extender a toda la frontera. Luego dará un discurso ante un grupo de jóvenes republicanos en una megaiglesia en Phoenix, donde según los organizadores asistirán miles de personas.

Sin embargo, en todo el viaje, el tema del coronavirus tenderá una sombra sobre el gobernante. La alcaldesa de Phoenix ha dicho claramente que no cree que sea buena idea que tantas personas se congreguen allí y ha exhortado al mandatario a usar mascarilla.

“Todos los que vayan al evento de mañana y especialmente todo funcionario electo, debería dar el ejemplo y ponerse la mascarilla, incluyendo el presidente”, declaró la alcaldesa Kate Gallego.

Trump se ha negado a usar la mascarilla en público y más bien ha incitado la creencia de que es algo que los demócratas hacen y no los republicanos. Las encuestas indican que los republicanos usan mucho menos las mascarillas comparado con los demócratas, pese a las advertencias de expertos de que ello reduce drásticamente la posibilidad de contraer el virus.

El evento con los jóvenes republicanos “Students for Trump” será transmitido en video a otros grupos afines en todo el país. “Students for Trump” es organizado por Turning Point Action, una agrupación liderada por Charlie Kirk, un partidario del mandatario. Los organizadores dijeron que aún no habían finiquitado las medidas sanitarias y que no sabían si a los asistentes serán obligados a usar mascarillas o mantener el distanciamiento social.

Desde fines de mayo Arizona ha surgido como uno de los centros de contagio más graves del país. El uso de hospitales, unidades de cuidados intensivos y respiradores ha superado récords en los últimos días.

Fotos de restaurantes y bares atestados con gente sin mascarillas han causado controversia. El gobernador del estado Doug Ducey, un republicano y partidario de Trump, dio marcha atrás la semana pasada y permitió a condados y municipalidades exigir a su ciudadanía usar mascarillas en sitios públicos.

Arizona presenta actualmente tendencias preocupantes en cuanto a la pandemia del coronavirus, como el porcentaje de pruebas que dan positivo, que es el más alto del país.

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