El presidente Donald Trump asiste a una conferencia de prensa con el presidente polaco Andrzej Duda en el Rosedal de la Casa Blanca, Washington, 24 de junio de 2020. Imagen, AP.

La última vez que el presidente Donald Trump visitó Wisconsin fue para encabezar un acto masivo y jubiloso en una arena en el centro de Milwaukee, la ciudad más grande de la región.

Cuando regrese en las próximas horas a ese estado disputado, crucial para su ambición reelectoral, verá cuánto ha cambiado desde enero.

El presidente republicano prevé un viaje a una zona rural conservadora para recorrer un astillero lejos de Milwaukee, donde las grandes concentraciones están vedadas por la cuarentena del coronavirus. En la víspera, el gobernador activó la Guardia Nacional en la capital para proteger la propiedad pública de las furiosas protestas contra la injusticia racial.

Cuando Trump hizo campaña en enero, la tasa de desempleo era de 3,5%. Ahora, el 12% de los trabajadores de Wisconsin no tienen trabajo.

La posición de Trump en Wisconsin aparentemente se ha deteriorado en este período de extraordinaria turbulencia, y su visita es parte de un esfuerzo concertado para ganar apoyo en zonas más amistosas que pueden ser decisivas para sus ambiciones.

Además de visitar Marinette, prevé participar de una asamblea popular que transmitirá el canal de noticias Fox desde un aeropuerto en Green Bay. Días atrás, el vicepresidente Mike Pence recorrió los suburbios conservadores de Milwaukee.

Los dos lugares de Wisconsin que Trump visitará esta semana —el suburbio de Milwaukee y Green Bay en el noreste— son zonas donde espera ganar la votación por amplio margen en noviembre.

Algunas encuestas indican que Trump tiene que recuperar terreno en Wisconsin. Un sondeo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Marquette le da ocho puntos de ventaja al demócrata Joe Biden. Es un margen similar al que tuvo la demócrata Hillary Clinton en 2016, pero Trump ganó el estado por menos de 23.000 votos.

A diferencia de los actos en Tulsa, Oklahoma, el fin de semana pasado y en una megaiglesia en Phoenix, Arizona, el martes, la visita al astillero Fincantieri en Marinette no estará abierta al público. Prevé hablar ante unas 500 a 600 personas dentro del astillero, todas con la obligación de usar mascarilla, dijo el vocero de la empresa Eric Dent en un correo electrónico.

Trump, que generalmente se niega a usar cubrebocas, no lo usará, dijo Dent.

“No pediremos ni exigiremos al presidente que use mascarilla, ya que tomaremos medidas estrictas para darle la distancia social apropiada”, dijo.

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