Fotografía de archivo del 5 de abril de 2020 del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, hablando en el Palacio Nacional en la ciudad de México. Imagen: AP

En su primer viaje al extranjero como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador viaja el martes a Washington para reunirse con su homólogo Donald Trump, un líder que ha utilizado repetidamente a México como piñata para ganarse simpatizantes.

La visita, que se realiza apenas cuatro meses antes de las elecciones en Estados Unidos, tiene a muchos mexicanos consternados. Trump los ha insultado, amenazado con aranceles agobiantes para obligar a México a jugar un papel incómodo en la política de inmigración de su vecino del norte y ha insistido en que los mexicanos paguen un muro fronterizo que mantenga a los inmigrantes fuera de Estados Unidos.

Sin embargo, López Obrador ha tenido una relación sorprendentemente cálida con Trump. Le gusta señalar que recientemente Trump ayudó a México a llegar a un acuerdo con otras naciones productoras de petróleo para que no recortara tanto su producción y que ayudó a México a obtener más respiradores para enfrentar la pandemia de coronavirus. Ambos presidentes hablan de una floreciente amistad que parece provenir de su respectiva búsqueda de agendas abiertamente nacionalistas.

No hay duda de que Trump tratará de aprovechar la visita para su propio beneficio. Uno de los objetivos del encuentro es elogiar un acuerdo comercial que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que según Trump era un mal negocio para Estados Unidos, algo que le permitirá al presidente estadounidense criticar al exvicepresidente Joe Biden por haber votado a favor del antiguo TLCAN. Trump podría complacer a sus seguidores usando palabras agudas hacia México o simplemente jugar con el deseo de López Obrador de expresar su gratitud.

En 2016, cuando Trump era candidato a la presidencia, visitó al predecesor de López Obrador, una invitación por la cual el presidente Enrique Peña Nieto fue duramente criticado en México, incluido López Obrador. Luego de esa visita, Trump voló a Arizona, donde criticó a los inmigrantes.

López Obrador, sobre todo un pragmático y nacionalista, sabe que no hay un aliado más importante que el gigante del norte, especialmente a medida que la economía de México se hunde más en la recesión. Si Trump gana un segundo mandato, López Obrador podría haber concluido que necesitará un amigo durante los cuatro años restantes de su sexenio. Si los demócratas asumen el cargo, confía en que respetarán la importancia de la relación bilateral y que no le guardarán rencor.

“Tal vez está haciendo la apuesta correcta y no lo sabemos”, dijo Guadalupe Correa-Cabrera, profesora asociada de la Facultad Schar de Política y Gobierno de la Universidad George Mason. Correa-Cabrera espera que Trump use la visita para complacer a su base de votantes, tal vez incluso reviviendo la afirmación de que México pagará el muro fronterizo, un tema que López Obrador esquivó repetidamente el martes.

“Es consciente de lo que puede pasar”, dijo. “Le pasó a Peña Nieto. Le puede pasar fácilmente a él”, comentó la profesora.

López Obrador insiste en que no quiere verse atrapado por la política interna de Estados Unidos. Dice que va a marcar el nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC por su acrónimo en español), que entró en vigencia el 1 de julio.

“No hay forma de que (López Obrador) pueda girar esta visita a su favor”, opinó Tony Payan, director del Centro para Estados Unidos y México del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice.

Payan dijo que la inmigración siempre ha estado en la agenda bilateral, pero ve pocas posibilidades de que México gane alguna concesión de Trump, cuyo gobierno continúa frenando la inmigración, tanto legal como ilegal.

“Creo que Trump está hoy más interesado que nunca en restringir el acceso al mercado laboral estadounidense”, agregó Payan.

El preocupante nivel de violencia de México podría brindar una oportunidad del acercamiento. En 2019 se registró el mayor número de asesinatos registrados en México. López Obrador podría pedir más ayuda de Estados Unidos en cuanto a información de inteligencia o para el seguimiento de las transacciones financieras de los narcotraficantes. El presidente mexicano ha insistido en que no socavará la soberanía de México y ha sido un duro crítico de la Iniciativa Mérida, que trajo el apoyo financiero y material de Estados Unidos a sus predecesores en el gobierno de México mientras luchaban contra los cárteles.

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