Michael Flynn, quien fue asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump. Foto tomada en la Casa Blanca en Washington el 1 de febrero del 2017. A su lado está la vice asesora de seguridad, K.T. McFarland. Imagen, AP.

El tribunal federal de apelaciones basado en Washington considerará el pedido del Departamento de Justicia de desestimar el caso penal contra Michael Flynn, quien fue asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump.

La decisión del Tribunal Federal de Apelaciones para el Distrito de Columbia podría llevar a la revocación de un fallo anterior de otro tribunal de desestimar el caso. Además, prolonga aún más la pugna por la suerte de Flynn, una controversia que ha convertido a Flynn en una causa política para Trump y sus partidarios.

El tribunal fijó el 11 de agosto para escuchar argumentos. En el escueto anuncio colocado en internet, no dio explicaciones más allá de decir que “las partes deben estar preparadas para argumentar el tema de que ‘no hay otros medios adecuados para obtener la clemencia’” deseada.

Sidney Powell, abogado de Flynn, no respondió de momento a un email pidiéndole su reacción, aunque sí tuiteó simplemente “GUAU!”

El panel de tres jueces falló dos contra uno el mes pasado que el juez federal de distrito Emmet Sullivan se había excedido al no conceder el pedido del Departamento de Justicia en mayo de desestimar el caso contra Flynn. Flynn se ha declarado culpable de mentir al FBI sobre sus contactos con el embajador ruso durante la transición presidencial.

El pedido del Departamento de Justicia, sobre uno de los más importantes procesos judiciales emprendidos a raíz de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la interferencia electoral rusa, se dio tras la orden del secretario de Justicia William Barr de indagar sobre el caso Flynn.

Como parte de esa gestión de Barr, el Departamento de Justicia determinó que el FBI carecía de fundamento para interrogar a Flynn sobre sus contactos con el diplomático ruso Serguei Kislyak y que las declaraciones de Flynn en su interrogatorio no eran relevantes en la investigación sobre los vínculos entre el gobierno ruso y la campaña de Trump.

El FBI se alarmó por las conversaciones de Flynn en diciembre de 2016 en parte porque Flynn solicitó a Kislyak no agravar las tensiones suscitadas a raíz de las sanciones impuestas por el entonces presidente Barack Obama contra Rusia por su injerencia en las elecciones. Funcionarios de la Casa Blanca habían negado enfáticamente que Flynn y Kislyak hablaron sobre sanciones.

Sin embargo, en lugar de desestimar el caso, Sullivan designó a un juez federal retirado para que argumente en contra de la posición del Departamento de Justicia y para que considere si Flynn podría ser indiciado por desacato judicial, por haberse declarado culpable bajo juramento.

Los abogados de Flynn pidieron al tribunal de apelaciones involucrarse en el caso e instruirle a Sullivan a que apruebe la solicitud del Departamento.

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