Los mostradores de United Airlines para documentar equipaje en el Aeropuerto Internacional de O’Hare en Chicago lucen vacíos, el 25 de junio de 2020, en medio de la pandemia de coronavirus. Imagen, AP.

Casi 1,2 millones de estadounidenses despedidos de sus trabajos solicitaron ayuda económica por desempleo la semana pasada, evidencia de que la pandemia del coronavirus continúa obligando a las compañías a reducir su personal al tiempo que un crucial pago federal de 600 dólares por semana por desempleo ha vencido.

El reporte del gobierno dado a conocer el jueves al menos ofreció una pizca de esperanza: el número de solicitudes disminuyó en 249.000 personas en comparación con la semana previa luego de registrar un incremento por dos semanas consecutivas, y fue la cantidad más baja desde mediados de marzo.

Aún así, los niveles permanecen en niveles alarmantemente altos: es la 20ma semana seguida que al menos un millón de personas solicita la ayuda por desempleo. Antes que la pandemia azotara con fuerza en el país en marzo, el número de estadounidenses que pedían cheques por estar desempleados nunca había rebasado los 700.000 en una semana, ni siquiera durante la recesión de 2007-2009.

Rubeela Farooqi, principal economista para Estados Unidos en la consultora High Frequency Economics, dijo que la disminución en peticiones semanales representa “un avance en la dirección correcta″, pero mostró cautela en sus observaciones en un reporte.

“Los cierres constantes a raíz del confinamiento por el virus siguen siendo una amenaza para el mercado laboral, de antemano débil. La posibilidad de que la creciente ola de despidos pueda ser permanente es alta. Sin un confinamiento efectivo ante el coronavirus, la recuperación sigue en riesgo ante la pérdida de empleos en curso que podría refrenar aún más los ingresos y el gasto″.

La pandemia, los cierres con que se pretende contenerla y la desconfianza de muchos estadounidenses para atreverse a volver a salir a comer, comprar o viajar han asestado un devastador golpe a la economía pese a los esfuerzos de rescate de emergencia del gobierno federal. El producto interno bruto del país, la medida más clara de producción económica, se contrajo a un índice anual de casi 33% de abril hasta finales de junio. Fue por mucho el peor desplome trimestral del que se tenga registro, si bien la economía se ha recuperado un poco desde entonces.

Se espera que el gobierno reporte el viernes una ganancia considerable de empleos para julio, de 1,6 millones. Aún así los empleadores redujeron tanto las nóminas después de que la pandemia paralizó la economía en marzo que incluso la ganancia esperada para julio significaría que tan solo 40% de los empleos perdidos por el coronavirus han sido recuperados.

Y el ritmo de contrataciones claramente desacelera. Un rebrote de casos de COVID-19 en el sur y el oeste de Estados Unidos se ha propagado a otras regiones del país y borra las esperanzas de una pronta recuperación económica al tiempo que bares, restaurantes y otros negocios han tenido que retrasar o revertir sus planes de reapertura y recontratación de personal.

En la mayoría de la gente, el nuevo coronavirus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. En algunas personas, sobre todos los adultos mayores y las que padecen trastornos de salud subyacentes, puede provocar enfermedades más graves, como la neumonía, e incluso la muerte.

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