Policías y manifestantes se enfrentan durante una protesta el miércoles 23 de septiembre de 2020, en Louisville, Kentucky. Imagen, AP.

La rabia, la frustración y la tristeza por la decisión de no presentar cargos contra los policías de Kentucky por la muerte de Breonna Taylor llegaron a las calles de Estados Unidos, donde los manifestantes arremetieron contra un sistema de justicia penal que, según dijeron, discrimina a la población negra. La violencia se apoderó de las manifestaciones en la ciudad natal de Taylor, Louisville, con disparos que hirieron a dos agentes de la policía.

Los activistas, las celebridades y los estadounidenses comunes y corrientes han estado pidiendo que se presenten cargos después de que Taylor, una paramédica, recibiera múltiples disparos de policías blancos que entraron en su casa durante una investigación sobre estupefacientes en marzo.

Si bien los agentes tenían una orden de no tocar a la puerta, la investigación demostró que sí se anunciaron antes de entrar, dijo el secretario de Justicia del estado Daniel Cameron, quien es republicano y el primer fiscal negro del estado. La orden utilizada para inspeccionar su residencia estaba relacionada con un sospechoso que no vivía ahí y tampoco se encontraron drogas dentro de la vivienda.

Un jurado de acusación presentó el miércoles tres cargos penales contra el policía Brett Hankison por abrir fuego en una casa junto a la de Taylor donde había gente dentro.

Cientos de manifestantes corearon el nombre de Taylor y marcharon en ciudades del país como Nueva York, Washington D.C., Filadelfia, Las Vegas y Portland, Oregon. La gente se reunió en el Millennium Park del centro de Chicago, coreando demandas de justicia mientras automovilistas en la avenida Michigan tocaban sus bocinas.

La policía de Atlanta usó agentes químicos contra los manifestantes y arrestó a varios después de que algunos intentaron subirse a un vehículo de las fuerzas especiales SWAT. En Wisconsin, manifestantes pacíficos bloquearon el tráfico en una autopista interestatal y hablaron sobre Taylor en los escalones del Capitolio estatal.

Casi 100 personas fueron arrestadas en Louisville, Kentucky, dijo la policía, después de lo que habían sido protestas pacíficas. La policía dijo que varios vehículos resultaron dañados, varias tiendas fueron saqueadas y se prendió fuego a botes de basura.

Sobre los dos agentes heridos a disparos, el jefe de policía interino, Robert Schroeder, dijo que se espera que ambos se recuperen. Uno estaba siendo operado. Schroeder dijo que un sospechoso estaba detenido y no ofreció detalles sobre si esa persona participaba en las protestas.

El caso de Taylor ha puesto de manifiesto la gran brecha entre la opinión pública sobre la justicia para quienes matan a estadounidenses negros y las leyes bajo las cuales se acusa a esos agentes, que generalmente favorecen a la policía y no suelen dar lugar a acusaciones penales pronunciadas.

Carmen Jones ha protestado en el centro de Louisville todos los días durante casi tres meses. Dijo que se siente desesperada después de la decisión del jurado de acusación y que no sabe lo que se avecina.

“Estamos cansados de ser hashtags. Estamos cansados de pagar la historia con nuestra sangre y nuestro cuerpo y que nos digan que respondamos con paz a esta violencia y agresión”, afirmó. “Lo hicimos a la manera de Martin durante todo el verano, y no nos llevó a ninguna parte. Tal vez sea hora de hacer las cosas a la manera de Malcolm”, agregó, en alusión a los fallecidos líderes negros Martin Luther King Jr. y Malcolm X.

Los actos de violencia en todo Estados Unidos ocurrieron después de que los fiscales informaron que dos de los agentes que accionaron sus armas en contra de Taylor hicieron uso justificado de la fuerza para protegerse después de que el novio de Taylor les disparó.

Las únicas acusaciones que presentó el jurado investigador fueron tres cargos de conducta peligrosa en contra del agente Brett Hankinson por disparar hacia la residencia contigua a la de Taylor, en la que había personas. El FBI sigue investigando posibles violaciones a leyes federales en relación con el operativo realizado en la casa de Taylor la noche del 13 de marzo.

Ben Crump, abogado de la familia Taylor, arremetió contra la decisión, describiéndola de “indignante y ofensiva”. Manifestantes con consignas de “¡Sin Justicia no hay paz!” comenzaron a marchar por las calles.

Se registraron algunos choques entre policías y manifestantes y se reportaron algunos arrestos. Agentes lanzaron granadas aturdidoras y se presentaron algunos pequeños incendios en una plaza en la que se han llevado a cabo protestas previas. El lugar quedó despejado en su mayoría antes de que entrara en vigor un toque de queda y mientras los manifestantes marchaban por otras partes del centro de Louisville. Decenas de patrullas bloquearon la avenida principal de la ciudad y más agentes llegaron al lugar después del reporte de policías baleados.

Junto con la muerte de George Floyd en Minnesota, el caso de Taylor se ha convertido en uno de los principales referentes en las protestas que se han desatado en todo el país desde mayo para llamar la atención hacia la injusticia racial y exigir reformas policiales. La imagen de Taylor ha quedado plasmada en las calles, pancartas e incluso en las camisetas de algunas celebridades. Varios famosos de raza negra han unido sus voces a las de aquellos que exigen cargos formales contra los agentes.

Lovan reportó desde Frankfort, Kentucky. Los periodistas de The Associated Press Claire Galofaro, Bruce Schreiner y Rebecca Reynolds Yonker en Louisville, Kentucky; Kevin Freking en Washington; Aaron Morrison en Nueva York; y Haleluya Hadero en Lancaster, Pensilvania, contribuyeron a este despacho.

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