Mientras la pandemia de COVID-19 azota a Estados Unidos, millones de inmigrantes indocumentados ayudan al mantenimiento y recuperación económica del país, según un reporte publicado el miércoles por el Center for American Progress (Centro para el Progreso de Estados Unidos).

El reporte del CAP resalta las importantes contribuciones de los inmigrantes indocumentados como trabajadores en general y trabajadores esenciales durante la pandemia.

El estudio señala que alrededor de 10.4 millones de indocumentados se encuentran en el país actualmente, y de éstos 5 millones son trabajadores esenciales para luchar contra la pandemia de COVID-19 y mantener la economía funcionando

Un estimado de 7 millones de inmigrantes están ayudando en diferentes sectores laborales, y 5 millones de ellos sirven junto a estadounidenses en las trincheras contra el COVID-19 como trabajadores agrícolas, constructores, personal de salud, entre otros.

En el reporte, el CAP enlistó los aspectos más importantes y sobresalientes que se encontró en la investigación, en la que detalla que hay 7 millones de indocumentados que son trabajadores.

Asimismo, los cinco millones de indocumentados en trabajos esenciales equivalen a casi 3 de cada cuatro inmigrantes sin papeles en la fuerza laboral.

Además de su aportación en la fuerza laboral, el CAP señala su contribución económica a las arcas federales.

“Más allá de su presencia en la fuerza laboral, trabajadores indocumentados hacen contribuciones importantes a la economía de Estados Unidos a través de los impuestos que pagan anualmente”, señala el reporte.

Una de estas cifras importantes es la cantidad de dinero en impuestos que contribuyen para el país.

Por ejemplo, los trabajadores indocumentados y sus familias pagan 79.7 mil millones en impuestos federales y 41 mil millones en contribuciones fiscales estatales y locales.

Además de esto, están los pagos que hacen mediante hipotecas, rentas, etc.

Pese a todas las contribuciones que realizan para la economía del país, los trabajadores indocumentados no reciben parte de la seguridad social financiada con sus contribuciones debido a su estatus migratorio.

El CAP enfatiza que, además de sus contribuciones fiscales, los trabajadores indocumentados “mantienen a flote la red de seguridad social”, ya que “sus empleadores contribuyen anualmente impuestos de salarios por un total de 17 mil millones para la Seguridad Social y 4 mil millones para Medicare, para la cual los inmigrantes indocumentados no son elegibles”.

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