El presidente de México Andrés Manuel López Obrador indicó el martes que una vez vacunado el personal sanitario de máximo riesgo se iniciará un plan de inmunización de los adultos mayores de las zonas más aisladas del país a través de brigadas y con el respaldo de la Guardia Nacional.

López Obrador explicó que se pondrán en marcha 10,000 equipos de 12 personas -personal médico, promotores locales que conocen la zona y cuatro militares- con los que se pretende acceder a tres millones de ancianos de las zonas más apartadas para luego seguir con las cabezas municipales y las ciudades.

Todo el operativo será resguardado por la Guardia Nacional, agregó el mandatario.

La previsión del gobierno es que cuando inicie este plan de brigadas ya esté aprobada para su uso general de emergencia la vacuna china de la empresa CanSino, porque al ser de dosis única sólo habría que llegar en una ocasión a esos sitios remotos.

Hasta el momento, México ha autorizado para empleo general dos fármacos y ambos de dos dosis: el de Pfizer, que necesita menores temperaturas para su conservación y del que México ha aplicado unas 44,000 dosis, y la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, que recibió el visto bueno de las autoridades el lunes y con la que el gobierno confía en agilizar el proceso.

La vacunación inició en diciembre en la Ciudad de México y sus suburbios y en el norteño estado de Coahuila. El martes llegaron 53.000 nuevas dosis también destinadas a esas regiones pero a partir del 11 de enero comenzará el proceso en el resto de los estados porque llegarán lotes semanales de más de 430.000 dosis de la vacuna de Pfizer.

Para fines de enero, si se cumplen las previsiones, habrán llegado 1.4 millones de dosis de esa farmacéutica con las que el gobierno prevé haber inmunizado a los 750,000 trabajadores de la salud que están en las labores de mayor riesgo.

Inmediatamente después comenzarán las brigadas. El procedimiento será aprovechar el censo y la infraestructura donde los mayores reciben sus pensiones, 10,000 pueblos adonde acudirán los habitantes de 280,000 comunidades más pequeñas de los rodean. En los casos en los que los ancianos no puedan moverse, la brigada vacunará a domicilio.

Después se irá a las 2,500 cabeceras municipales y luego a las ciudades.

“Vamos a comenzar abajo, en donde vive la gente más marginada”, dijo López Obrador.

De forma paralela también se vacunarán a los maestros de aquellos estados donde se pueda volver a clases.

Pero los planes oficiales dependerán de que haya vacunas y la de CanSino todavía no ha presentado los resultados de su última fase de ensayos necesarios para que se autorice su uso de emergencia.

El gobierno tampoco dio fecha para el inicio de utilización de la de AstraZeneca. El canciller Marcelo Ebrard se limitó a indicar el martes que se iniciará su producción en México “muy próximamente” para surtir al país con 77,4 millones de dosis.

Hasta ahora México ha confirmado oficialmente 1.45 millones de casos de coronavirus y más de 127,000 fallecidos por COVID-19 y aunque las hospitalizaciones siguen en aumento en muchas regiones, el vocero para la pandemia, Hugo López-Gatell, confió que el ritmo cambie cuando avance la inmunización.

“Si logramos tener esta vacunación priorizando las edades, vamos a lograr reducir la mortalidad en 80% cuando alcancemos 20% de cobertura”, dijo López-Gatell.

López Obrador recordó que al margen del esfuerzo del gobierno federal hay farmacéuticas mexicanas que ya gestionaron poder comprar vacunas de forma privada. Según dijo, les serían suministradas a partir de junio o julio, cuando el programa oficial teóricamente ya habría llegado a todos los mayores de 40 años.

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