Al día siguiente de que México enojara a las autoridades estadounidenses al publicar las 751 páginas del caso judicial contra el exsecretario mexicano de Defensa Salvador Cienfuegos, los fiscales mexicanos que le exoneraron publicaron su propia versión, aunque había tantas páginas tachadas que era casi imposible saber lo que habían descubierto.

El reporte publicado el domingo por la Fiscalía General de México incluye un tramo de 226 páginas totalmente tachadas, seguido poco después de otro de 275 páginas.

En los escasos fragmentos con menos texto editado, todos los nombres e imágenes aparecían tachados.

Las autoridades parecían tener problemas para controlar el daño a la reputación del sistema judicial después de que los fiscales tardaran apenas cinco días en absolver por completo al general retirado Cienfuegos de las acusaciones recogidas en Estados Unidos, respaldadas por años de investigación, sobre que el militar ayudó a narcotraficantes a cambio de sobornos.

El presidente, Andrés Manuel López Obrador, quitó credibilidad el sábado a la investigación estadounidense, y su gobierno publicó la documentación de la fiscalía estadounidense, enviada a México cuando entregaron a Cienfuegos al país vecino como concesión diplomática, para que fuera investigado en su país.

El Departamento estadounidense de Justicia dijo que la publicación completa de las pruebas violaba un tratado de asistencia legal y ponía en duda que Estados Unidos pudiera seguir compartiendo información con México.

Eso tensó aun más las relaciones de seguridad entre ambas partes, después de la decisión del gobierno de restringir la actividad de los agentes estadounidenses y retirarles la inmunidad, incluso después de que Cienfuegos fuera devuelto a su país y no juzgado en Estados Unidos.

López Obrador señaló que aunque muchos mexicanos ven los tribunales estadounidenses como instituciones sin mácula, los responsables de esta investigación trabajaron de forma poco profesional.

Los fragmentos visibles del nuevo reporte publicado en México parecían aludir a peticiones al Ejército de que investigara la credibilidad de las acusaciones y recogían los ingresos declarados por Cienfuegos.

Por ejemplo, uno de los pocos documentos legibles era un reporte de un oficial militar de comunicaciones. El oficial, cuyo nombre aparece tachado, dice que no se asignaron oficialmente dispositivos BlackBerry del Ejército a Cienfuegos ni a nadie más.

El documento de 751 páginas que las autoridades estadounidenses compartieron con México consiste en gran parte mensajes de BlackBerry interceptados en los que traficantes ya fallecidos describían tratos con una persona a la que a menudo apodan “El Padrino”, y que los investigadores identifican como Cienfuegos.

López Obrador ha dependido mucho del Ejército para una serie de proyectos que van más allá de la seguridad, y su gobierno parecía haber respondido a la indignación militar por la detención de Cienfuegos, denunciando que las autoridades estadounidenses no habían informado adecuadamente del caso con antelación.

Cienfuegos fue detenido en octubre en Los Ángeles, pero el gobierno estadounidense retiró sus cargos contra él en noviembre, después de que las autoridades mexicanas amenazaran con restringir la actividad de los agentes estadounidenses.

Los documentos estadounidenses publicados incluyen una supuesta conversación interceptada entre el líder del cártel H-2, con base en el estado pacífico de Nayarit, y un lugarteniente que supuestamente sirvió de enlace con el general.

En una conversación de mensajes de texto, Daniel Silva-Gárate dijo a su jefe, Juan Francisco Patrón Sánchez, que varios hombres con cortes de pelo de estilo militar le habían llevado a la sede del Departamento de Defensa en Ciudad de México para una reunión con “El Padrino”.

Silva-Gárate dijo a su jefe que “El Padrino” le había dicho que harían grandes cosas con él.

Patrón Sánchez dijo que quería operar sin molestias en las rutas marítimas para transportar la droga desde Colombia, y su lugarteniente respondió que su interlocutor afirmaba que mientras él estuviera, el capo sería “libre” y que “nunca le van a hacer operativos fuertes”, en referencia a redadas de las autoridades.

“Que usted duerma tranquilo”, añade Silva-Gárate a su jefe sobre la respuesta de “El Padrino”.

En otras conversaciones se describían supuestas ofertas del Padrino para organizar un barco que ayudara a transportar droga y para presentar a los traficantes a otros funcionarios. También reconocía haber ayudado a otros traficantes en el pasado.

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