El doctor Anthony Fauci está de regreso. En realidad, el principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos nunca se fue, pero después de soportar casi un año de críticas y comentarios debilitantes del expresidente Donald Trump, ahora habla de nuevo con la autoridad de la Casa Blanca.

Fauci consideró el jueves como “liberador” tener el respaldo de un gobierno favorable a la ciencia que ha adoptado sus recomendaciones para combatir el COVID-19.

“Una de las cosas nuevas en este gobierno es que, si no sabes la respuesta, no adivines”, observó críticamente durante una sesión informativa en la Casa Blanca. “Simplemente di que no sabes la respuesta”.

La agenda altamente visible de Fauci el jueves, el primer día completo de la presidencia de Joe Biden, deja ver claramente la confianza del nuevo gobierno en el doctor, pero también la urgencia del momento.

La jornada de Fauci comenzó con una reunión virtual a las 4 de la mañana con funcionarios de la Organización Mundial de la Salud —con sede en Suiza— y se prolongó más allá de las 4 de la tarde en el podio del salón de prensa de la Casa Blanca.

El vertiginoso ritmo muestra la necesidad urgente de combatir una pandemia que ha dejado más de 400,000 muertos en Estados Unidos y alcanzado su fase más mortífera justo ahora que el nuevo mandatario se estrena en el puesto.

Fauci dejó claro que cree que el nuevo gobierno no enviará mensajes contradictorios como los emitidos con frecuencia por la Casa Blanca de Trump, en la que los hechos científicos a menudo eran opacados por la agenda política del mandatario.

“La idea de que puedes ponerte de pie aquí y hablar acerca de lo que sabes y lo que es la ciencia… es como una sensación liberadora”, dijo el doctor a los reporteros. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, había invitado a Fauci a que hiciera uso de la palabra primero en la conferencia diaria de ella.

Mientras elegía con cuidado sus palabras, Fauci reconoció que a veces fue difícil trabajar con Trump, quien en forma reiterada restó importancia a la severidad de la pandemia, se rehusó a promover sistemáticamente el uso de mascarillas y a menudo promovió remedios que carecen de bases científicas contra el coronavirus, como un medicamento contra la malaria, e incluso inyectarse desinfectante.

“Estaba muy claro que hubo cosas que se dijeron, ya sea relacionadas con la hidroxicloroquina y otras cosas, que realmente fueron incómodas porque no se basaban en hechos científicos”, declaró Fauci. Agregó que no le agradaba tener que contradecir al presidente, lo que con frecuencia generaba la ira de Trump.

Durante su campaña presidencial, Biden se comprometió a nombrar a Fauci su principal asesor médico cuando asumiera la presidencia y el científico de 80 años pasó a la acción de inmediato.

Fauci ya estaba despierto antes del amanecer del jueves para participar en la reunión virtual con la OMS, a la que Biden reintegró a Estados Unidos el día anterior. Trump retiró al país de la organización, alegando que estaba molesto por la forma en que la organización actuó con China en los primeros días de la pandemia. Fauci le dijo a la OMS que Washington se unirá a su iniciativa para entregar vacunas contra el coronavirus a los países pobres.

Por la tarde, el doctor estuvo de pie al lado de Biden y la vicepresidenta Kamala Harris en la Casa Blanca mientras develaban una serie de decretos ejecutivos con los que se pretende reducir la propagación del virus, el cual está cobrando la vida de más de 4.000 estadounidenses a diario, así como para reforzar el lento programa de distribución de vacunas en la nación.

Fauci conversó amigablemente con los reporteros mientras aguardaba al nuevo presidente. El doctor reconoció que fue un día largo y informó que, aunque preferiría salir a correr, tenía previsto caminar algunos kilómetros el jueves en la noche.

Fue un día de marcado contraste después de que el gobierno de Trump lo mantuviera muy controlado. Los encargados de prensa del Ala Oeste controlaban estrictamente las presentaciones de Fauci con la prensa y le bloquearon la mayoría. El doctor pasó de ser una presencia constante en las conferencias de prensa durante las primeras semanas de la pandemia a ser vetado en gran medida cuando aumentaron los celos de Trump frente a la cobertura positiva en la prensa que recibía Fauci y su resentimiento por la disposición del doctor a contradecirlo.

Ve también:

- Advertisement -