Estados Unidos se encontraba el domingo a punto de alcanzar una cifra que se consideraba impensable: 500,000 muertos por el coronavirus.

Un año después de que comenzó la pandemia, el total de vidas perdidas es de unas 498,000, aproximadamente la población de Kansas City, Missouri, y poco menos que la de Atlanta. La cifra recopilada por la Universidad Johns Hopkins supera la cantidad de personas que murieron en 2019 a consecuencia de enfermedades crónicas de las vías respiratorias inferiores, derrame cerebral, mal de Alzheimer, gripe y neumonía combinadas.

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