Tamara Acuña, cineasta de 27 años, narró la violencia policial que vivió durante la protesta del 8M en el Día Internacional de la Mujer en la Ciudad de México cuando fue arrastrada al interior de la valla de policías donde los agentes de seguridad le fracturaron dos costillas y le provocaron un esguince en el cuello por jalarle el cabello.

“Fue muy violento y muy rápido, yo recuerdo como que mis pies volaron, como si me hubiera cargado por atrás. O sea, él se salió de la valla, de la barricada, dejó su escudo, se salió, corrió por mí y me agarró. Yo traía el pelo suelto, me agarró del pelo y fue ahí cuando me arrastró, jalándome del pelo hacia dentro de la barricada del Palacio Nacional”, contó la cineasta Acuña en una llamada al medio Infobae.

La valla a la que se refiere Acuña es a la barrera de metal que el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador mandó poner para proteger el Palacio Nacional, al igual que otros monumentos aledaños a la Plaza de la Constitución, también conocido como Zócalo de la Ciudad de México.

La valla fue fuertemente criticada, ya que se criticaba que se protegía más un edificio que la vida de las mujeres. El movimiento feminista utilizó la valla para colocar el nombre de todas las víctimas de feminicidio, por lo cual se convirtió más bien por breve tiempo en un monumento a la memoria de las mujeres asesinadas.

Acuña acudió a la marcha del 8M tanto como manifestante como cineasta, ya que prepara un documental sobre la realidad a la que se enfrenta el feminismo en México. Por tal razón, la mujer de 27 años fue a la marcha a documentar como testigo presencial.

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El ataque contra Acuña no fue la primera agresión que vivió en la marcha. La cineasta contó también a Infobae que un hombre que se coló a la manifestación le robó el celular a una de sus amigas con las que participó en la protesta.

En el momento en que sucedió el incidente violento, ella se encontraba sola, pues se había separado de sus amigas durante el caos. Fue en ese momento en que un policía vio que ella estaba grabando con su celular. El agente se escondía y volvía salir hasta que la arrastró dentro de la valla.

“Y ya ahí las morras me vieron e inmediatamente corrieron hacia mí y (también un hombre de Marabunta, todos al mismo tiempo se dieron cuenta, y corrieron hacia mí y me alcanzaron a agarrar los pies. Entonces ellos me jalaban de los pies para arrastrarme de vuelta hacia afuera y yo tenía la otra mitad del cuerpo dentro de la valla, me estaban pateando, habrán sido como seis policías que me estaban pateando las costillas, me pegaron en la cara, me jalaron el pelo de una manera que, por la fuerza, juré que me lo iban a arrancar”, dijo Acuña en la llamada al medio argentino.

Este tipo de violencia represiva policial durante manifestaciones quería ser erradicado por la gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, cuando eliminó la fuerza de granaderos antidisturbios; sin embargo, esta historia, como muy seguramente otras, nos demuestra que eso no ha sido para nada suficiente.

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