viernes, octubre 15, 2021

El gran terremoto que nos espera

  • ¿Sabías que la costa del Pacífico mexicano podría ser precisamente la cuna de uno de los mayores terremotos en la historia del planeta?
  • Un reconocido investigador del Centro de Geociencia, estima que si sucediera un terremoto en esa zona, la Ciudad de México tendría algunos segundos de ventaja, pero ciudades como Acapulco vivirían una destrucción instantánea.
  • Aquí todo lo que debes saber…

Sin sismos no hay vida y precisamente los sismos cobran millones de vidas.

¿Sabías que la costa del Pacífico mexicano podría ser precisamente la cuna de uno de los mayores terremotos en la historia del planeta?

Yo tampoco. Pero un reportaje publicado en el sitio Horizontal, ha destapado la verdad sobre el gran terremoto que nos espera.

El doctor Vlad Menea, es uno de los principales encargados de investigar la conocida como brecha de Guerrero, una región en las costas del Pacífico mexicano que, desde hace algunas décadas, ha preocupado a sismólogos de todo el mundo, por la cantidad de energía que podría estarse acumulando en su interior, energía que podría generar un sismo de magnitud jamás antes vista en México.

Según declaró el doctor Manea al medio, éste es “un territorio muy anómalo. A la comunidad científica nos causa mucha intriga porque es muy difícil entender lo que sucede en esta zona de México. Tendría que haber generado ya por lo menos tres sismos considerables en el último año; sin embargo, ningún evento se ha generado en la brecha en por lo menos un siglo”.

Menea, quien es investigador del Centro de Geociencia, estima que si sucediera un terremoto en esa zona, la Ciudad de México tendría algunos segundos de ventaja, pero ciudades como Acapulco vivirían una destrucción instantánea.

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La brecha de Guerrero, una bomba de tiempo

Algo es seguro: Alrededor de la brecha existe una enorme mitología de alarma y catástrofe que debemos agradecer a los medios de comunicación que, de vez en cuando, se encargan de publicar titulares sobre dicho gran terremoto, aquél que borrará Acapulco del mapa y destruirá la Ciudad de México.

Pero para entender lo que sucede y vivir sin esa ansiedad e incertidumbre, debemos conocer un poco de ciencia.

Las cosas son así: Desde Nayarit hasta Centroamérica se encuentra una zona de subducción, es decir, un territorio en donde una placa tecntónica, en este caso la placa de Cocos, entra por debajo de otra; siendo la fricción entre ambas la responsable de más del 80% de los sismos en México.

Sin embargo, existe un área de no más de 130 kilómetros, entre Petatlán y Acapulco donde no se ha registrado un sismo considerable en más de 100 años. Exacto, la brecha de Guerrero.

Debido a lo anterior, se cree que justo en esa zona, se ha acumulado una cantidad de energía capaz de desatar un terremoto de consecuencias catastróficas.

“Los especialistas creen que un terremoto de magnitud 8.2, con una ruptura de 230 km en la brecha sísmica de Guerrero es un escenario grave pero plausible en un futuro cercano”, se puede leer en un artículo firmado por varios académicos, entre ellos Victor Cruz, jefe del departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM. “Dicha ruptura podría producir velocidades pseudoespecíficas por períodos de alrededor de tres segundos en la Ciudad de México, dos o tres veces más grandes que las experimentadas durante el devastador terremoto de Michoacán de 1985, el cual fue de magnitud 8.0 y que provocó la muerte de alrededor de 10,000 personas en la capital donde hoy viven más de 22 millones”.

Sabemos que el ultimo sismo registrado en la zona ocurrió el 7 de junio de 1911; un temblor de 7.8 grados de magnitud.

“Sabemos que ocurrió aquel gran sismo en 1911 y sabemos que puede repetirse después de un periodo de tiempo lo suficientemente largo”, explico Raúl Valenzuela Wong, académico del departamento de sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM. “La cuestión es, ¿cuánto es un tiempo lo suficientemente largo en esta zona? Pueden ser 100 años, pueden ser 500. No lo sabemos todavía”, añadió.

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Victor Cruz, el “profeta” de los terremotos en México

Victor Cruz Atienza es el jefe del departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, y muchos lo conocen a él y a su equipo como los únicos capaces de «predecir» un sismo.

Cruz encabeza un trabajo de investigación en la zona de la brecha de Guerrero; y fueron ellos quienes, en 2016, publicaron un artículo en la revista Nature sobre un sismo en el país; sismo que sucedió un año después, el 19 de septiembre del 2017.

“El sismo en la Ciudad de México se comportó de manera exacta a cómo él y su equipo habían predicho en un artículo publicado un año antes: las ondas sísmicas se sintieron más y tuvieron una mayor duración en la «zona de transición», justo en el límite de la zona de lagos donde se levantó la ciudad”, publica horizontal.mx

Terremotos. Imagen: Archivo.

El gran terremoto que nos espera

Según Cruz Atienza, es posible que terremotos grandes, mucho mas de lo que podríamos esperar, puedan ocurrir en la brecha de Guerrero.

Según los análisis de él y de su equipo, es muy posible que un terremoto que comience en la costa chica del estado, al este de Acapulco, se propague hacia la brecha de Guerrero desatando un enorme desplazamiento de las placas: un terremoto en cadena.

El mismo Cruz menciona que, según estimaciones, un sismo de magnitud 8 o superior que nazca en esa zona, podría suponer sacudidas dos o tres veces mayores a las observadas en 1985; y que los daños, debido a que la mayor amplificación del movimiento se daría en regiones de zona de lago, serían aún peores.

La amenaza en Guerrero es tan real que el año pasado, en alianza con Japón, México instaló 22 sismómetros de banda ancha en la zona, 15 en tierra y 7 al fondo del océano; además de  33 estaciones de GPS y 7 indicadores de presión oceánica para monitorear en tiempo real el movimiento y las deformaciones en la zona de la brecha, publica el mismo sitio web.

Las respuestas, por supuesto, van a tardar; pero mientras tanto, esa energía que significa un peligro latente para millones de personas, sigue ahí dentro, acumulándose día tras día.

¿No quieres terremotos? Vete a Marte

En noviembre de este 2018, una sonda robótica viajará a Marte. Equipada con tres sismómetros, busca analizar los sismos que ocurren en el planeta rojo para así poder conocer más de su historia y formación.

Pero en Marte tiembla poco, casi nada; pues no existen placas tectónicas que ejercen presión al interior del planeta.

Como bien menciona el doctor Manea, los terremotos nos asustan porque tiran edificios, pero esos edificios se caen porque los arquitectos que los construyen violan permisos y los hacen con materiales baratos.

Los sismos suceden porque la Tierra es un planeta vivo. En Marte no hay vida.

“Este planeta es como un gran motor que genera calor: pum, pum, pum. De vez en cuando, por alguna razón, se detiene y se congela. Ha pasado unas cuatro veces en sus 4.5 mil millones de años. Es simple: si no hay terremotos no hay subducción, sin subducción no hay vulcanismo, sin vulcanismo se congela la tierra y morimos. Hay que entender que sin sismos no existiría la vida en este planeta”, concluyó Manea.

Y tu ¿crees que se producirá un gran sismo?

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