lunes, septiembre 26, 2022

Lo que nadie te dice de tener COVID-19 y por qué no puedes bajar la guardia ante la infección

Luego de dos años desde que la humanidad conoció al COVID-19, el desarrollo y la aplicación de nuevas vacunas y el hecho de que la enfermedad ya no mata a tantas personas como al inicio, era obvio que poco a poco las medidas de precaución ante el virus fueran disminuyendo. Pero te tenemos una pésima noticia: Bajar la guardia ante la infección es lo peor que puedes hacer hoy en día.

Es una realidad que las vacunas son de gran ayuda para que la enfermedad no sea tan grave, pero no para que los contagios disminuyan, o al menos no cada que una nueva variante o subvariante aparece, hecho que ha sucedido en las últimas semanas ante la nueva ola de COVID-19.

Algunos expertos dicen que las advertencias son muy pocas y llegaron demasiado tarde, pues la altamente contagiosa variante BA.5 ahora representa el 65% del total de casos, mientras que su prima BA.4 contribuye con otro 16%. Las variantes han mostrado una notable capacidad para evadir las protecciones que brindan las infecciones previas y las vacunas.

Las tendencias globales de las dos mutaciones han sido aparentes durante semanas, dicen los expertos: Rápidamente superan a las variantes más viejas y disparan el número de casos dondequiera que surgen. A pesar de ello, los estadounidenses se han desecho de sus mascarillas y reanudado los viajes y las reuniones sociales. Además, han ignorado en buena medida la aplicación de dosis de refuerzo, que protegen de las peores consecuencias del COVID-19

Es por eso que se debe enfatizar en la importancia de que aquellas personas elegibles se apliquen una vacuna de refuerzo, y el uso de mascarillas en interiores, así commo el constante lavado de manos y el uso de gel antibacterial.

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Lo que nadie te dice de tener COVID-19

¿Sabías que más de un millón de personas han muerto por COVID-19 en Estados Unidos?

Tener la enfermedad no es solo tenerla, aislarte y esperar a que pase el tiempo para recuperarte. Tener COVID-19 es seguir con la incertidumbre de si te dará como una simple gripa o tendrás síntomas más fuertes, tener ese sentimiento de desesperación por estar aislado y, no saber si has o no contagiado a las personas que más quieres.

Enfermarte de coronavirus en pleno 2022 es un recordatorio más de que la enfermedad es real, y de que si no tomas precauciones, puedes contagiarte una y otra vez sintiendo la misma incertidumbre en cada una de las ocasiones.

Y ¿qué decir de los gastos?: Si no tienes seguro social o de gastos médicos, deberás de considerar para empezar la prueba (o las pruebas en caso de ser necesarias), la consulta médica, los medicamentos para el tratamiento, pero en caso de que los síntomas empeoren, entonces una hospitalización o incluso el uso de oxígeno en casa.

Finalmente y si corres con suerte, podrás dejar atrás la enfermedad pero ¿qué pasa con quienes padecen COVID-19 prolongado? Son más estudios, más consultas, más medicamentos.

Y todo por no cuidarte, por «olvidar» la mascarilla, por no acudir a aplicarte todas las dosis de la vacuna o por no lavarte las manos.

Sigue leyendo: ¿Cuántas veces puedes reinfectarte de COVID?

La enfermedad

Como ya sabemos, el COVID-19 es un padecimiento causado por un virus llamado SARS-CoV-2 y fue descubierta en diciembre del 2019 en Wuhan, China. Es muy contagioso y se ha propagado rápidamente en todo el mundo.

Los síntomas más frecuentes son respiratorios, muy parecidos a los de un resfriado, influenza o neumonía; sin embargo, el COVID-19 puede atacar a otras partes del organismo.

Y es así como todo el mundo habla de los síntomas más comunes de la infección, pero hay otros que nadie te dice y que es posible que puedan aparecer uno o varios durante la infección:

  • Dolor en la espalda baja (a la altura de los riñones)
  • Dolor en las articulaciones
  • Dolor de cabeza muy persistente o que no se quita
  • Caída excesiva de cabello

Las secuelas

Si bien es cierto que con las nuevas variantes cada vez es más común que los pacientes tengan el conocido como «post covid» o «covid prolongado», algunos de los aspectos más importantes de la recuperación no son médicos.

Hace tiempo que se ha demostrado que las visitas de familiares, junto con los terapeutas físicos, ocupacionales y de habla, pueden marcar la diferencia para los pacientes más enfermos.

El COVID-19 trastocó esas prácticas en muchos hospitales, con las familias apartadas para evitar que el virus se propagara.

El miedo al contagio y la falta de personal también suponían con frecuencia menos fisioterapia, que ha demostrado acelerar la recuperación.

Hoy en día, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), tienen identificados las siguientes afecciones posteriores al COVID-19:

  • Cansancio o fatiga que interfiere con la vida diaria
  • Síntomas que se agravan al realizar un esfuerzo físico o mental (también conocidos como «malestar general posesfuerzo»)
  • Fiebre
  • Dificultad para respirar o falta de aire
  • Tos
  • Dolor de pecho
  • Corazón que late rápido o muy fuerte (conocido como palpitaciones)
  • Dificultad para pensar o concentrarse (a veces denominada «neblina mental»)
  • Dolor de cabeza
  • Problemas para dormir
  • Mareos (desvanecimiento) al ponerse de pie
  • Sensación de hormigueo
  • Alteraciones del gusto o el olfato
  • Depresión o ansiedad
  • Diarrea
  • Dolor estomacal
  • Dolor muscular o en las articulaciones
  • Sarpullido
  • Cambios en los ciclos menstruales

Además, se han identificado síntomas difíciles de explicar y manejar, pues pese a que las evaluaciones clínicas y los resultados de los análisis de rutina, las radiografías de tórax y los electrocardiogramas son normales, los síntomas continúan en los pacientes recuperados. Éstos síntomas son similares a los que presentan las personas con encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica y otras enfermedades crónicas menos conocidas que pueden aparecer después de otras infecciones.

Los pacientes con estos síntomas inexplicables pueden ser interpretadas incorrectamente por sus proveedores de atención médica, por lo que es posible que tarden mucho en recibir un diagnóstico y la atención o el tratamiento adecuados.

Y tú ¿sigues tomando medidas de precaución ante los contagios de COVID-19?

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